Se ha generado toda una polémica sobre el tema. Que no corresponde festejarlo ahora, que en realidad fue en 1816, que festejarlo ahora es apátrida e imperialista y, sobre todo, que la mayoría de la población no tiene ni idea de qué se trata.
Campeones de papel, exceso de oferta televisiva, escasez de festivales atractivos en nuestras ciudades, títulos devaluados. Parece que en el mundo, el negocio le está ganando por paliza al boxeo y Argentina no es la excepción.
Que no cunda el pánico hinchas de Instituto, Belgrano, San Martín (SJ), Unión. No hay "mano negra", ni "fútbol para todos", ni "todo pasa" que pueda con el trabajo de los técnicos y el talento. Un golcito, un off-side o un penal no hacen Primera.
Mientras el sistema de promedios viva, las fiestas serán cada vez más cortas en las casas de los más pobres. Así en el fútbol como en la vida.
Hay que tenerse fe para planificar ciertas campañas para popularizar un producto que oscila entre un postre y un medicamento pero no es ninguno de los dos. Algunos creativos podrán reclamar un premio. Otros, deberían ocultar púdicamente su firma.
A lo mejor Don Julio se guarda en la manga la última carta y la juega en tercera gritando: ¡Quiero retruco con el diez! Por las dudas Román, decile a tu "jermu" que te busque el pasaporte. En serio, ¿no te gustaría conocer Sudáfrica?
El sol implacable de enero que tanto benefició a nuestras costas y sus turistas también derritió, desgastó, algunos conceptos y ciertas palabras.