Momentos de tensión se vivieron ayer en Wilde durante una nueva marcha de vecinos y comerciantes en reclamo de seguridad en esa poblada zona del sur del Gran Buenos Aires, después del asesinato de la arquitecta Renata Toscano.
En horas de la tarde, decenas de personas ingresaron a la comisaría del barrio para exhortar al jefe de la dependencia a que "dé la cara" frente a la gente, que más tarde increpó con dureza a un alto funcionario policial.
Se trataba del Superintendente de Seguridad de la Zona Sur de la Policía bonaerense, Mario Valente, que escuchó las quejas de los vecinos y se comprometió a reunirse con ellos hoy por la tarde, en esa misma seccional, para atender sus reclamos con los ánimos más calmados.
La gente se movilizó hasta la comisaría tras el sepelio de los restos de Toscano, que perdió la vida ayer luego de recibir un disparo en el rostro en un presunto intento de robo de su auto, un Ford Ka blanco.
Los vecinos anticiparon que volverán a marchar hoy, después de haberse reunido en forma espontánea en la víspera frente a la dependencia policial, horas más tarde del brutal asesinato de la arquitecta y profesora de catequesis.
El comisario Víctor Hugo Villalba atendió ayer a la gente, en medio de gritos y reproches, y este miércoles había anunciado en un primer momento que no volvería a hacerlo, mientras los vecinos exigían explicaciones sobre una presunta falta de patrulleros para recorrer la zona.
Sin embargo, Villalba tuvo que deponer luego su actitud, cuando
decenas de personas ingresaron a la dependencia y lo obligaron literalmente a "dar la cara", como clamaba la muchedumbre frente a la seccional.
"Que salga, que salga", gritaban los vecinos, hasta que finalmente Villalba aceptó charlar con la gente, al cabo de una gestión de María Denegri, integrante de la asociación Madres del Dolor, y ante un nutrido grupo de periodistas y reporteros.
El jefe policial fue aplaudido por los vecinos y comerciantes que participaban de la marcha cuando se asomó por la puerta de la comisaría, en pleno centro de Wilde, aunque luego poco pudo comentar en medio de griteríos y airadas protestas.
"La Policía trabaja para la ciudadanía", comentó Villalba, que negó que el crimen de Toscano se haya tratado de una "muerte anunciada", como lamentan los vecinos.
"Entiendo la bronca, entiendo la reacción de la gente, uno está
trabajando en pos de conseguir seguridad para Wilde", dijo el comisario, aunque agregó que hace apenas un mes que lidera esa
dependencia, la seccional 5ª de Avellaneda.
Los vecinos reclamaron entonces a Villalba que hablaba para la prensa, no para la gente, y una señora reclamó que hace unos días llamó por teléfono a la comisaría por un hecho delictivo en la misma zona donde mataron a Toscano y le dijeron que "tenían un patrullero, pero sin nafta".
"Nosotros morimos y la Presidenta viaja", decía una de las pancartas que la gente llevó a la marcha, integrada por varios centenares de personas.
Más tarde, el superintendente Valente salió también a la puerta de la comisaría a tratar de dar explicaciones y fue duramente increpado por la gente.
"Nos roban a cada rato y cuando llamamos a la Policía nadie viene", reclamaron los vecinos, que enumeraron múltiples delitos ocurridos en los últimos meses en esa poblada zona del Conurbano bonaerense.