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| | Ingeniero Héctor Fuligna (INTA La Consulta): "La producción de cebolla es menor, con respecto al año anterior, en promedio un 20 por ciento en la zona de cuyo". | |
En Argentina se cultiva prácticamente de todo, por la diversidad de clima y suelo que posee el país se puede plantar todo tipo de alimentos y lograr que crezca. Por lo tanto, las verduras, legumbres, hortalizas, frutas y cereales, entre otros productos, que el consumidor argentino utiliza en sus comidas es muy probable que hayan sido producidos en un campo de alguna región del territorio nacional.
Este es el caso de la cebolla, casi infaltable en los platos tradicionales de todo el mundo, que es una de las hortalizas más cultivadas (ocupa el tercer lugar luego del poroto y la papa) y la primera en exportación. Además, a nivel mundial ocupa el curto lugar entre las hortalizas y alcanza un volumen de producción cercano a las 60 millones de toneladas; con China (33% del total), India (10%) y Estados Unidos (6%) entre los principales productores. La producción de América Latina representa el 9% del total mundial, y las cifras más destacadas corresponden a Argentina, Brasil, Colombia, Chile y México. Dentro de este esquema, Argentina participa con el 1% del total producido en el planeta.
Las últimas estimaciones señalan que la superficie cultivada en el país es de 15 a 20 mil hectáreas, con una producción que alcanzó las 600 mil toneladas Las principales áreas productoras se hallan en las provincias de Buenos Aires ( 36%), Mendoza (18%), Santiago del Estero (14%) y San Juan (12 %). También producen cebolla Córdoba, Salta y Río Negro, pero con volúmenes menos significativos.
En la actualidad, “la producción es menor con respecto al año anterior, en promedio un 20 por ciento en la zona de cuyo, mientras que en Buenos Aires se está manteniendo los mismos niveles de años pasados”, comentó a redagroactiva.com el ingeniero agrónomo Héctor Fuligna, del INTA La Consulta.
La caída en la producción se debe al cambio de actividad, ya que en las últimas campañas los productores han destinado los terrenos hortícolas a la plantación de viñedos que últimamente resultan más rentables y la fruta se comercializa directamente con capitales extranjeros.
Igualmente, la cebolla sigue teniendo fuerte demanda para consumo interno en fresco y “para abastecer este mercado se plantan las variedades de ciclo corto, llamadas valecnianitas”, indicó el ingeniero. En tanto, para exportar se cultivan variedades sintéticas fundamentalmente en la zona sur de Mendoza y sur de Buenos Aires donde prácticamente toda la producción va al mercado externo.
Perfil del productor
Los productores cebolleros de la provincia de Buenos Aires son en su mayoría medianos a grandes, con una media de 70 u 80 hectáreas. En tanto, en la zona oeste del país los cultivares son más pequeños y un productor como máximo llega a trabajar 5 hectáreas.
“Con este panorama –expresó Fuligna- en la zona oeste los productores no son fijos sino que van rotando de cultivo. Es decir, de acuerdo a la evolución del mercado de un año a otro se incorporan nuevos productores cebolleros”.
Una de las dificultades que presenta esta situación para el desarrollo del cultivo de cebolla en la región oeste es que, al ser productores tan chicos, no poseen recursos para aplicar tecnología en sus campos. “En ese punto se trabaja desde el INTA en torno a la integración y el asociativismo”, remarcó el especialista del Instituto.
Perspectivas
Aunque es muy prematuro hacer un parámetro de cómo se comportará el mercado de la cebolla en esta campaña, el ingeniero Héctor Fuligna dijo. “Siempre hay esperanza para que las cosas mejores. Hay que ver como se desempeña Brasil, pero estimo que relativamente habrá un buen año, mejor a la temporada anterior, porque Brasil no ha tenido una buena campaña de cebolla”.